Tenía la tristeza apunto de sangrarme, entonces me agarraste como si fuera el último abrazo y te quedaste conmigo un tiempo más, tú ya sabías que tenías eso dentro, el veneno.
Ahora no estás, hace demasiado tiempo que no estás, aunque parezca que ayer estuvieses a mi lado inyectándome vida.
Tú te quedaste conmigo, y yo te quise, te quiero, y te querré siempre. Aunque ahora sea una bastarda sin alas...
lunes, 20 de enero de 2014
domingo, 19 de enero de 2014
Hueles como el hogar.
Si estás leyendo esto significa que he tenido el valor para escribírtelo, o peor aún, para decírtelo.
No me conoces muy bien, pero tengo tendencia a repetir lo duro y difícil que me resulta vivir.
Te lo escupí a la cara en nuestra caótica primera conversación, sin conocerte en absoluto y entre lágrimas te dije que es de estar muy jodida estar sola, llorando en un callejón de una ciudad que no es la tuya, pero que es de estar mucho más jodida ver a esa persona e ir a pedirle un cigarro, y como todo últimamente en mi vida así empezó nuestro primer encuentro, bizarro, sucio y doloroso.
Tirada y abandonada, entre lágrimas, sangrando, sentada sobre un charco de mi propia sangre, deseando por encima de todo que toda mi existencia acabase esa noche, en ese callejón y como en una especie de visión sucia y putrefacta de en que se ha convertido mi vida.
Aunque jamás lo reconozcas las dos sabemos que ese cigarro sólo fue una manera "sutil" de acudir ante mi desesperado grito de auxilio, hacia nadie, hacia la vida supongo, pidiéndole que por una vez tuviese clemencia, que me diese un respiro aunque fuese pequeño o que acabase de una vez por todas con este maldito dolor y me arrastrase con ella definitivamente, y dejar por fin de sentir esto, poder descansar, lo único que esperada en ese momento, en aquel perdido callejón de esa ciudad perdida para mí era acabar con todo.
Y en ese momento apareciese tú, de la nada, como de entre las sombras cual heroína de cómic, con tu jodido pelo amarillo y tu puta camiseta de Kim Gordon como una puta broma cósmica del destino.
No sé que clase de mierda pasó esa noche, pero algo pasó, eso es evidente, de hecho si no fuese por ese cigarrillo seguramente yo ahora mismo no estaría escribiendo esto ni estaría aquí.
Has sido la primera persona en mucho tiempo en mirarme a los ojos y escucharme, en entender que no exagero al decir que me duele tanto que a lo único que aspiro en estos momentos es a estar muerta, que esto no viene y va, es una losa sobre mi cabeza las 24 horas del día, los 7 días de la semana y a cada minuto que pasa se va haciendo más grande y más pesada , haciéndome poco a poco y sin compasión cada vez más pequeña, más débil y apunto de la rendición., que es un dolor que no me deja dormir, comer o respirar, se apodera de todos y cada uno de mis pensamientos y sentimientos, las horas se hacen eternas y los días insoportables, y el dolor te gana, y cuando el dolor te gana cada momento del día, cada día, sólo queda una salida... Y ahí estabas tú, la desconocida del cigarrillo y la camiseta de Kim Gordon, mi Ángel si yo creyera en esas mamarrachadas, mi Peter Pan si yo creyera en los cuentos, mi Emma, mi última salvación, escuchándome, mirándome a los ojos y escuchándome como nadie me ha escuchado en mucho tiempo, sin miedo a decir lo que debías decir, por muy hiriente y desagradable que fuese, jodidamente necesario y útil, y de la misma forma que apareciste, como de la nada, empezaban a desaparecer los pensamientos sobre la mejor forma de llegar al final.
No existe una manera fácil de decirlo, así que simplemente lo diré, he conocido a alguien, ella solo quería un cigarrillo, simplemente pasaba por allí, yo no lo estaba buscando, fue una casualidad...fue la tormenta perfecta.
Ella dijo una cosa, yo dije otra... Cuando me di cuenta quería pasar el resto de mi vida en mitad de aquella conversación.
Ahora tengo la sensación en mis entrañas de que puede ser ella.
Está completamente loca, de una forma que me hace sentir como no recordaba que puede sentirse una persona, extremadamente neurótica y exige un mantenimiento exhaustivo. Ella eres tú .
Esa es la buena noticia, la mala es que no sé como estar contigo ahora, y eso me acojona, porque tengo la sensación de que si no estoy contigo ahora, nos perderemos ahí fuera, para siempre.
Este es un mundo enorme, sucio y malo, lleno de agujeros y recovecos y basta parpadear para que desaparezca el momento, el momento que pueda cambiarlo todo.
No sé que hay entre tú y yo, ni siquiera sé a ciencia cierta si verdaderamente hay algo o es todo otro delirio producto de los excesos y el dolor , y no puedo decirte porqué habrías de saltar al vacío por alguien como yo, pero hueles tan bien... Como el hogar.
No me conoces muy bien, pero tengo tendencia a repetir lo duro y difícil que me resulta vivir.
Te lo escupí a la cara en nuestra caótica primera conversación, sin conocerte en absoluto y entre lágrimas te dije que es de estar muy jodida estar sola, llorando en un callejón de una ciudad que no es la tuya, pero que es de estar mucho más jodida ver a esa persona e ir a pedirle un cigarro, y como todo últimamente en mi vida así empezó nuestro primer encuentro, bizarro, sucio y doloroso.
Tirada y abandonada, entre lágrimas, sangrando, sentada sobre un charco de mi propia sangre, deseando por encima de todo que toda mi existencia acabase esa noche, en ese callejón y como en una especie de visión sucia y putrefacta de en que se ha convertido mi vida.
Aunque jamás lo reconozcas las dos sabemos que ese cigarro sólo fue una manera "sutil" de acudir ante mi desesperado grito de auxilio, hacia nadie, hacia la vida supongo, pidiéndole que por una vez tuviese clemencia, que me diese un respiro aunque fuese pequeño o que acabase de una vez por todas con este maldito dolor y me arrastrase con ella definitivamente, y dejar por fin de sentir esto, poder descansar, lo único que esperada en ese momento, en aquel perdido callejón de esa ciudad perdida para mí era acabar con todo.
Y en ese momento apareciese tú, de la nada, como de entre las sombras cual heroína de cómic, con tu jodido pelo amarillo y tu puta camiseta de Kim Gordon como una puta broma cósmica del destino.
No sé que clase de mierda pasó esa noche, pero algo pasó, eso es evidente, de hecho si no fuese por ese cigarrillo seguramente yo ahora mismo no estaría escribiendo esto ni estaría aquí.
Has sido la primera persona en mucho tiempo en mirarme a los ojos y escucharme, en entender que no exagero al decir que me duele tanto que a lo único que aspiro en estos momentos es a estar muerta, que esto no viene y va, es una losa sobre mi cabeza las 24 horas del día, los 7 días de la semana y a cada minuto que pasa se va haciendo más grande y más pesada , haciéndome poco a poco y sin compasión cada vez más pequeña, más débil y apunto de la rendición., que es un dolor que no me deja dormir, comer o respirar, se apodera de todos y cada uno de mis pensamientos y sentimientos, las horas se hacen eternas y los días insoportables, y el dolor te gana, y cuando el dolor te gana cada momento del día, cada día, sólo queda una salida... Y ahí estabas tú, la desconocida del cigarrillo y la camiseta de Kim Gordon, mi Ángel si yo creyera en esas mamarrachadas, mi Peter Pan si yo creyera en los cuentos, mi Emma, mi última salvación, escuchándome, mirándome a los ojos y escuchándome como nadie me ha escuchado en mucho tiempo, sin miedo a decir lo que debías decir, por muy hiriente y desagradable que fuese, jodidamente necesario y útil, y de la misma forma que apareciste, como de la nada, empezaban a desaparecer los pensamientos sobre la mejor forma de llegar al final.
No existe una manera fácil de decirlo, así que simplemente lo diré, he conocido a alguien, ella solo quería un cigarrillo, simplemente pasaba por allí, yo no lo estaba buscando, fue una casualidad...fue la tormenta perfecta.
Ella dijo una cosa, yo dije otra... Cuando me di cuenta quería pasar el resto de mi vida en mitad de aquella conversación.
Ahora tengo la sensación en mis entrañas de que puede ser ella.
Está completamente loca, de una forma que me hace sentir como no recordaba que puede sentirse una persona, extremadamente neurótica y exige un mantenimiento exhaustivo. Ella eres tú .
Esa es la buena noticia, la mala es que no sé como estar contigo ahora, y eso me acojona, porque tengo la sensación de que si no estoy contigo ahora, nos perderemos ahí fuera, para siempre.
Este es un mundo enorme, sucio y malo, lleno de agujeros y recovecos y basta parpadear para que desaparezca el momento, el momento que pueda cambiarlo todo.
No sé que hay entre tú y yo, ni siquiera sé a ciencia cierta si verdaderamente hay algo o es todo otro delirio producto de los excesos y el dolor , y no puedo decirte porqué habrías de saltar al vacío por alguien como yo, pero hueles tan bien... Como el hogar.
sábado, 18 de enero de 2014
He vuelto.
Pues eso, he vuelto, he vuelto a drogarme, he vuelto a la droga o la droga ha vuelto a mi, no tengo muy claro exactamente quien ha vuelto a quien y quien ha echado más de menos a quien y quien necesitaba más a quien. He vuelto a drogarme de manera ilegal quiero decir, de manera legal llevo haciéndolo demasiado tiempo, y es de lo más curioso, cómodo y económico, ponerte hasta el culo, hasta las putas cejas de pastillas, (Prozac, Cipramil, Diazepam, Besitrán en mi caso), no está en absoluto mal visto, quiero decir, cuando alguien de tu entorno lo ve no digo que lo celebre (depende del caso) pero le parece bien o cuanto menos no le parece mal, "si te las mandan seguro que es por tú bien y te ayudan mucho", nadie se escandaliza ni te dice que tengas cuidado con lo que haces, que acabarás chutándote hasta en las putas venas de los pies o tirada en una cuneta o mierdas por el estilo, como es por "tu bien" y lo llevas en una receta todo está guay, no hay escándalos, sermones ni advertencias.
Y luego está la comodidad, sólo hay que bajar a la farmacia del barrio y la señora que te miraba mal cuando te veía fumar con 14 años te vende una cantidad ingente de pastillas con la mejor de sus sonrisas. Ahora sólo queda tomarlas con mesura y de manera responsable y equilibrada, pero si me las manda el puto psiquiatra ¿cómo coño voy a ser equilibrada o responsable? Sólo queda esperar el derrumbamiento, que llegará, para mandar el equilibrio a la mierda y pasárselo por lo que viene siendo la raja.
Pero eso ya es pasado, es simplemente una de las múltiples divagaciones de mi cerebro enfermo.
Hace más de un mes, en realidad creo que ya son casi 2 que no voy a la consulta ni veo a ese señor empeñado en cegarme hasta el extremo, ni ganas, no por el ni sus excitantes recetas, si no por otra demente (como yo) que en aquella consulta habita a la cual no tengo la menor intención de volver a ver.
No volver a esa consulta tiene algunas consecuencias, algunas buenas otras malas y otras simplemente consecuencias. Una de ellas es que evidentemente esas recetas no son eternas y no durarían para siempre, y menos al ritmo que desaparecieron las pastillas al cambiar de ciudad... Y es aquí donde entran en escena las drogas ilegales.
Tras una semana limpia de todo tipo de sustancia legal e ilegal algo había que hacer, si hasta ahora puesta hasta el puto culo la visión de mis días era insoportable seguir así, seguir sin nada, "limpia" se vuelve completamente inviable, literalmente imposible, y aquí nace el mayor de mis conflictos, la promesa que me hice a mi misma tiempo atrás sobre la cocaína y mi persona. Y a estas alturas de la película creo que una de las pocas cosas que aún me importan mínimamente es eso, las promesas conmigo misma, pero a pesar de eso mi integridad conmigo misma a estas alturas tiene menos trascendencia que mi propia supervivencia. Y de eso se trababa, sobrevivir o dejarse al total abandono de una misma y no volver.
He vuelto, y el asco que me produzco a mi misma en estos momentos es indescriptible.
No tengo la más remota idea de hacia donde me dirijo en estos momentos, no sé ni siquiera si realmente me dirijo hacia algún lugar o si esto es todo, si ya no hay nada mejor, si es el principio del fin, si mis mejores días ya pasaron, si los mejores recuerdos de mi vida son los que guardo ahora, o si todo empieza a terminar, si esto es sólo un largo, oscuro y sucio parón tras el que aún queda algo, me gustaría creer que sé el camino, pero creo que el camino se volvió demasiado oscuro ante mis ojos y ahora no puedo ver más allá de esto, negro, con lineas blancas.
"Te haces daño por fuera para intentar matar lo que sientes por dentro."
Y luego está la comodidad, sólo hay que bajar a la farmacia del barrio y la señora que te miraba mal cuando te veía fumar con 14 años te vende una cantidad ingente de pastillas con la mejor de sus sonrisas. Ahora sólo queda tomarlas con mesura y de manera responsable y equilibrada, pero si me las manda el puto psiquiatra ¿cómo coño voy a ser equilibrada o responsable? Sólo queda esperar el derrumbamiento, que llegará, para mandar el equilibrio a la mierda y pasárselo por lo que viene siendo la raja.
Pero eso ya es pasado, es simplemente una de las múltiples divagaciones de mi cerebro enfermo.
Hace más de un mes, en realidad creo que ya son casi 2 que no voy a la consulta ni veo a ese señor empeñado en cegarme hasta el extremo, ni ganas, no por el ni sus excitantes recetas, si no por otra demente (como yo) que en aquella consulta habita a la cual no tengo la menor intención de volver a ver.
No volver a esa consulta tiene algunas consecuencias, algunas buenas otras malas y otras simplemente consecuencias. Una de ellas es que evidentemente esas recetas no son eternas y no durarían para siempre, y menos al ritmo que desaparecieron las pastillas al cambiar de ciudad... Y es aquí donde entran en escena las drogas ilegales.
Tras una semana limpia de todo tipo de sustancia legal e ilegal algo había que hacer, si hasta ahora puesta hasta el puto culo la visión de mis días era insoportable seguir así, seguir sin nada, "limpia" se vuelve completamente inviable, literalmente imposible, y aquí nace el mayor de mis conflictos, la promesa que me hice a mi misma tiempo atrás sobre la cocaína y mi persona. Y a estas alturas de la película creo que una de las pocas cosas que aún me importan mínimamente es eso, las promesas conmigo misma, pero a pesar de eso mi integridad conmigo misma a estas alturas tiene menos trascendencia que mi propia supervivencia. Y de eso se trababa, sobrevivir o dejarse al total abandono de una misma y no volver.
He vuelto, y el asco que me produzco a mi misma en estos momentos es indescriptible.
No tengo la más remota idea de hacia donde me dirijo en estos momentos, no sé ni siquiera si realmente me dirijo hacia algún lugar o si esto es todo, si ya no hay nada mejor, si es el principio del fin, si mis mejores días ya pasaron, si los mejores recuerdos de mi vida son los que guardo ahora, o si todo empieza a terminar, si esto es sólo un largo, oscuro y sucio parón tras el que aún queda algo, me gustaría creer que sé el camino, pero creo que el camino se volvió demasiado oscuro ante mis ojos y ahora no puedo ver más allá de esto, negro, con lineas blancas.
"Te haces daño por fuera para intentar matar lo que sientes por dentro."
sábado, 30 de noviembre de 2013
La chica del metro.
Llevaba un vestido blanco y los labios pintados de oscuro, se revolvía con las manos su pelo azul y apoyaba los pies en el asiento de delante, como si deseara con todas sus fuerzas que yo la dibujase a versos.
Sus zapatillas rotas, sus dedos apoyados sobre una diminuta sonrisa, sus tatuajes llamándome a gritos desde su piel blanca, sus uñas pintadas del mismo color que sus labios y el amanecer de huesos y piel que formaban sus largas piernas.
No creo que fuese plenamente consciente de que sus ojos estaban iluminando todo el vagón.
Contemplaba a través del cristal las gotas de lluvia, ajena al resto del mundo y a mi existencia...
No sé quien era, pero acaba de bajarse del metro y creo que ya la estoy echando de menos.
Sus zapatillas rotas, sus dedos apoyados sobre una diminuta sonrisa, sus tatuajes llamándome a gritos desde su piel blanca, sus uñas pintadas del mismo color que sus labios y el amanecer de huesos y piel que formaban sus largas piernas.
No creo que fuese plenamente consciente de que sus ojos estaban iluminando todo el vagón.
Contemplaba a través del cristal las gotas de lluvia, ajena al resto del mundo y a mi existencia...
No sé quien era, pero acaba de bajarse del metro y creo que ya la estoy echando de menos.
jueves, 28 de noviembre de 2013
Ha sido casi insoportable
Para mi querida y preciosa terrorista de emociones.
Te estoy escribiendo una carta, sí, al estilo antiguo, es un arte perdido, como nuestro amor.
Tengo que confesarte una cosa, no me gustabas mucho al principio, eras una pequeña cosa molesta, olías y sabías bien la mayor parte del tiempo, pero no parecías tener interés en mí, lo que naturalmente me parecía profundamente ofensivo, era yo contra el mundo, y ahora vuelve a ser así, algunas cosas nunca cambian.
Así que seguí con mi vida, hice mis cosas, la mayoría no precisamente buenas para mí, me comporté como una jodida estúpida, sin entender cuánto te cambia que te rompan.
No recuerdo el momento exacto en el que todo cambió, solo sé que sucedió, hasta entonces había sido impenetrable, nada podía afectarme, pero de repente empecé a sentir que el corazón se me salía del pecho, que estaba a merced de los elementos, quererte ha sido la experiencia más profunda, intensa y dolorosa de mi vida, de hecho ha sido casi insoportable.
Juré protegerte del mundo sin darme cuenta de que sería yo quien terminaría haciéndose más daño.
Cuando miro hacia delante se me parte el corazón (de nuevo), sobre todo porque no logro imaginarte hablando de mí con orgullo, pero ¿cómo ibas a hacerlo?, sólo soy una niña encerrada en el cuerpo de una mujer, a la que no le importa nada y le importa todo al mismo tiempo, noble en teoría, débil en la práctica.
Algo tiene que cambiar, algo tiene que ocurrir.
Está oscureciendo demasiado para poder seguir viendo
Te estoy escribiendo una carta, sí, al estilo antiguo, es un arte perdido, como nuestro amor.
Tengo que confesarte una cosa, no me gustabas mucho al principio, eras una pequeña cosa molesta, olías y sabías bien la mayor parte del tiempo, pero no parecías tener interés en mí, lo que naturalmente me parecía profundamente ofensivo, era yo contra el mundo, y ahora vuelve a ser así, algunas cosas nunca cambian.
Así que seguí con mi vida, hice mis cosas, la mayoría no precisamente buenas para mí, me comporté como una jodida estúpida, sin entender cuánto te cambia que te rompan.
No recuerdo el momento exacto en el que todo cambió, solo sé que sucedió, hasta entonces había sido impenetrable, nada podía afectarme, pero de repente empecé a sentir que el corazón se me salía del pecho, que estaba a merced de los elementos, quererte ha sido la experiencia más profunda, intensa y dolorosa de mi vida, de hecho ha sido casi insoportable.
Juré protegerte del mundo sin darme cuenta de que sería yo quien terminaría haciéndose más daño.
Cuando miro hacia delante se me parte el corazón (de nuevo), sobre todo porque no logro imaginarte hablando de mí con orgullo, pero ¿cómo ibas a hacerlo?, sólo soy una niña encerrada en el cuerpo de una mujer, a la que no le importa nada y le importa todo al mismo tiempo, noble en teoría, débil en la práctica.
Algo tiene que cambiar, algo tiene que ocurrir.
Está oscureciendo demasiado para poder seguir viendo
martes, 19 de noviembre de 2013
.
Todo me sabe a poco desde lo nuestro, lo saben bien las chicas con las que puedo y no me acuesto, y sobre todo lo sabe la chica con la que ahora me acuesto.
El golpe de suerte de conocerte y perderte me dejó ko.
Odio esta manía de vivir sobre el ritmo de los latidos, he derrotado a mis ganas de desaparecer poniéndole unas rayas que olían a desesperación, sale caro rebajarse tanto, pero más me rebajaría aceptando 2 besos en la cara, tenerte cerca de esta forma debería ser delito.
No olvidaré que si no te dejaba por nada era por porque sabías vivir desnuda bajo mis tormentas, ahora no entiendo esta mierda.
La ría huele a decenas de cadáveres...
Me arrepiento de haberte dicho que tú me bastabas como excusa para existir, porque ahora no te tengo y debo seguir haciéndolo, por mí, no por ti.
¿Ahora quien correrá por los lugares que tu alma soñó?
Qué bien domabas a mis ganas de suicidarme, hasta me trasmitías ganas de volver a sonreír de nuevo...
Ahora sólo soy la dueña de un imperio de polvo y ceniza.
Ahora sólo puedo sentirme completamente idiota diciéndome, levántate, no temas...
Grité en el silencio de nuestra despedida, como si algún grito evitara que fuese definitiva.
Mientras te ibas vi a mi vida agarrada a la pierna con la que me diste la más triste patada.
Esta vida me parece inhabitable sin ti...
El golpe de suerte de conocerte y perderte me dejó ko.
Odio esta manía de vivir sobre el ritmo de los latidos, he derrotado a mis ganas de desaparecer poniéndole unas rayas que olían a desesperación, sale caro rebajarse tanto, pero más me rebajaría aceptando 2 besos en la cara, tenerte cerca de esta forma debería ser delito.
No olvidaré que si no te dejaba por nada era por porque sabías vivir desnuda bajo mis tormentas, ahora no entiendo esta mierda.
La ría huele a decenas de cadáveres...
Me arrepiento de haberte dicho que tú me bastabas como excusa para existir, porque ahora no te tengo y debo seguir haciéndolo, por mí, no por ti.
¿Ahora quien correrá por los lugares que tu alma soñó?
Qué bien domabas a mis ganas de suicidarme, hasta me trasmitías ganas de volver a sonreír de nuevo...
Ahora sólo soy la dueña de un imperio de polvo y ceniza.
Ahora sólo puedo sentirme completamente idiota diciéndome, levántate, no temas...
Grité en el silencio de nuestra despedida, como si algún grito evitara que fuese definitiva.
Mientras te ibas vi a mi vida agarrada a la pierna con la que me diste la más triste patada.
Esta vida me parece inhabitable sin ti...
martes, 12 de noviembre de 2013
Doloroso desahogo.
No sé ni por donde empezar, sé que necesito desahogarme, y si le digo a la cara todo lo que tengo dentro ahora mismo terminaré en el hospital o me encerrarán definitivamente.
Paso por alto muchas cosas, muchas, como supongo que tú también pasarás por alto cientos de mis mierdas, nunca he dicho que sea una santa o una buena hija, ambas sabemos que no lo soy y que tengo más defectos que virtudes, eso es algo simple y claro que jamás he negado ni lo haré, pero dicho esto, hay cosas que no pienso tolerar ni quedarme de brazos cruzados viendo como "son cosas que pasan y no es para tanto, a veces eres muy histérica".
Me niego a pasar por alto que mi propia madre me vea sola en urgencias y haga como si no me hubiese visto... Me niego a pasar por alto que mi propia hermana se niegue a dirigirme la palabra de buenas a primeras (cuando todas sabemos quien le ha envenenado hasta tal punto) y desde luego me niego a pasar por alto contemplar como ese despreciable ser me humilla sistemáticamente sin que aquí pase nada, hasta tal punto de ni siquiera poder salir de mi propia habitación para no ser humillada y atacada verbalmente, ¿qué esperas que me quede de brazos cruzados eternamente? o ¿"sólo" hasta que empiecen las agresiones físicas?
No has aprendido nada de tus propios errores, pero como no eres tú la que paga sus consecuencias, ni ahora ni entonces, ni eres tú ahora la humillada ni eras tú entonces la que recibía las palizas noche tras noche.
Repites mismos errores, mismas actitudes, mismos actos, mismas disculpas, y sigues creyendo que todo se olvida y se cura con abrazos y palabras de "amor" y arrepentimiento, pero ahora ya no está Maialen para apaciguar esta rabia y este odio, ni yo tengo 13 años, ahora cada acto lleva consigo una consecuencia y una responsabilidad.
Se te llena la boca autoproclamándote mujer libre, fuerte e independiente, pero es muy jodido tener que pasar de las palabras a los hechos y actuar, ¿verdad? porque es literalmente imposible que no veas lo que pasa a tu alrededor, al principio pensé que verdaderamente no lo veías, ahora sé que el problema no es verlo, es no querer verlo.
Volvemos a lo mismo, otra vez, como cuando me acusaste de salvajadas tales que hasta me cuesta recordar, sabiendo que yo era la victima, mis cicatrices así lo demostraban, y acabé por irme de casa por no clavarte un cuchillo en el pecho, y durante 2 meses no supimos nada la una de la otra, hasta que caí enferma y terminé aun sigo sin saber muy bien como en el hospital y ahí volvimos, haciendo promesas que me costó esfuerzos titánicos poder cumplir, pero las cumplí, no puedes decir lo mismo... Caes otra vez en lo mismo, incumples tu palabra, otra vez, te olvidas de quien más te necesita, otra vez.
Y nos llevas, a ti y a mí al mismo camino, de nuevo, pero si esta vez acabamos en el mismo camino no será para dos meses, te doy mi palabra.
Paso por alto muchas cosas, muchas, como supongo que tú también pasarás por alto cientos de mis mierdas, nunca he dicho que sea una santa o una buena hija, ambas sabemos que no lo soy y que tengo más defectos que virtudes, eso es algo simple y claro que jamás he negado ni lo haré, pero dicho esto, hay cosas que no pienso tolerar ni quedarme de brazos cruzados viendo como "son cosas que pasan y no es para tanto, a veces eres muy histérica".
Me niego a pasar por alto que mi propia madre me vea sola en urgencias y haga como si no me hubiese visto... Me niego a pasar por alto que mi propia hermana se niegue a dirigirme la palabra de buenas a primeras (cuando todas sabemos quien le ha envenenado hasta tal punto) y desde luego me niego a pasar por alto contemplar como ese despreciable ser me humilla sistemáticamente sin que aquí pase nada, hasta tal punto de ni siquiera poder salir de mi propia habitación para no ser humillada y atacada verbalmente, ¿qué esperas que me quede de brazos cruzados eternamente? o ¿"sólo" hasta que empiecen las agresiones físicas?
No has aprendido nada de tus propios errores, pero como no eres tú la que paga sus consecuencias, ni ahora ni entonces, ni eres tú ahora la humillada ni eras tú entonces la que recibía las palizas noche tras noche.
Repites mismos errores, mismas actitudes, mismos actos, mismas disculpas, y sigues creyendo que todo se olvida y se cura con abrazos y palabras de "amor" y arrepentimiento, pero ahora ya no está Maialen para apaciguar esta rabia y este odio, ni yo tengo 13 años, ahora cada acto lleva consigo una consecuencia y una responsabilidad.
Se te llena la boca autoproclamándote mujer libre, fuerte e independiente, pero es muy jodido tener que pasar de las palabras a los hechos y actuar, ¿verdad? porque es literalmente imposible que no veas lo que pasa a tu alrededor, al principio pensé que verdaderamente no lo veías, ahora sé que el problema no es verlo, es no querer verlo.
Volvemos a lo mismo, otra vez, como cuando me acusaste de salvajadas tales que hasta me cuesta recordar, sabiendo que yo era la victima, mis cicatrices así lo demostraban, y acabé por irme de casa por no clavarte un cuchillo en el pecho, y durante 2 meses no supimos nada la una de la otra, hasta que caí enferma y terminé aun sigo sin saber muy bien como en el hospital y ahí volvimos, haciendo promesas que me costó esfuerzos titánicos poder cumplir, pero las cumplí, no puedes decir lo mismo... Caes otra vez en lo mismo, incumples tu palabra, otra vez, te olvidas de quien más te necesita, otra vez.
Y nos llevas, a ti y a mí al mismo camino, de nuevo, pero si esta vez acabamos en el mismo camino no será para dos meses, te doy mi palabra.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)